Tuve la oportunidad de pasar al lado de un trío de mujeres.. preciosas a mi parecer. Claro dejaban los rasgos y similitudes de tres generaciones disfrutando un mismo punto en el tiempo.. la escena me llevó a un momento con mi abuela y mi madre, siempre ella es de bromear, adoro su picardía. Lo que más extraño es un matecito al atardecer en su patio..
A lo largo del pueblo de San Cristóbal los estaban las familias disfrutando del pescadito frito característico del barrio. Los olores despertaban ganas de seguir pedaleando para avanzar y que el hambre no ganara la batalla para poder terminar el paseo.
Ya en la gran Playa de La Laja.. Para atravesarla, estamos obligados a esquivar la emblemática Torre de la casa del escritor, compositor Néstor Álamo, que persiste contrastando con el paisaje.. reclamando el recuerdo.
Llegando al final, alcanzando la gran muralla protectora de la playa.. se puede divisar a Exordio, el Tritón..
Dios mensajero del mar, que señala la entrada con uno de sus brazos, dando la bienvenida a la capital grancanaria, mientras con el otro sujeta una caracola que, dice la mitología, toca para calmar o agitar las olas.
Dando un toque actual y extremo, el mismo es testigo poder presenciar ver a gente disfrutando de volar..
14 kilómetros que de ida te muestran un paisaje y de vuelta otro.. y lo único que me viene a la cabeza es verme desde el principio caminando por estas calles, reconociendo todo lo que tengo que agradecer a este lugar y su historia..
Y yo quiero a este pueblo... :)
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