martes, 10 de diciembre de 2013

Puede ser...

Así es el tiempo controlador, tenáz, obstinado, él todo lo puede.. Llevándose por delante mi ánimo, mis decisiones, mi camino..
Aún así lo disfruto, me entrego a lo que me dá.. A penas son las cinco de la tarde y ya parece atardecer. Dejo que el sol, cálido por la época, acaricie mi cara..
El viento no para de soplar, me despeina y es un placer no querer controlarlo.. También lo hace con los árboles que me rodean y me siento una más..
El agua no puede evitar descubrir que las rocas sean el final del camino, que le obliga a regresar a donde pertenece, aunque no quiera.. Tantas veces he sentido esa impotencia..

La gente pasa.., me miran, sonrien.. y veo en sus miradas el reflejo de la paz que siento, de mi serenidad..
Adoro el mar, me calma.. Apacigua mi alma a la vez que me da nostalgia y me recuerda que ya no quiero entender por qués..
Desde este rincón, buscado y medido expresamente por mi destino.. poco a poco comienzo a entender que está todo previsto.. Quizás el puente que crucé, una y otra vez para encontrarte del otro lado, quizás ese puente.. eras vos..  No sabría como agradecerte.. De principio a fin, todo lo que has hecho en mí..

Y descubrir la verdad.. que ha estado casi como burlandose por estar a tan pocos metros..
Siempre he sentido fascinación por lo simple.. Sencillamente debía ser así..

Y aunque ahora los vaya abriendo, aunque me cueste porque están sellados, poco a poco ayudo cortándolos con cuchillas afiladas pero todo comienza a iluminarse... Y ese brillo, ese destello me acaricia y calma mi pena.. 

Puede ser la luz de tu sonrisa, puede ser la chispa de tu mirada esquiva, puede ser el camino que me guías por praderas toscaneras, por desiertos a los pies del Himalaya, pueden ser los bandoneones al escucharte...







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